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Escucha

Estos días reflexionaba sobre la escucha y al buscar el significado de la palabra venían varias definiciones: Prestar atención a lo que se oye. Dar oídos , atender a un aviso, consejo o sugerencia. Aplicar el oído para oír algo. Hablar o recitar con pausas afectadas…

Al leer esto sentía que en general escuchamos mucho desde ahí, pero que pasa con la escucha profunda.

Para mi la escucha es algo que no solo se da con los oídos físicos, sino que va mucho más allá. Nuestro corazón nos habla continuamente, a veces es un mensaje que escuchamos claramente, otras veces es una sensación, una intuición o un mero susurro.

Cuando escuchamos con todos los sentidos podemos conectar con las necesidades del momento presente que estamos viviendo. Todo, absolutamente todo nos habla: las personas, los animales, las plantas, las situaciones que se dan, la brisa del aire, el brillo del sol…

Todos los seres humanos necesitamos sentirnos escuchados, sentir que podemos abrir nuestro corazón, sentir que somos valiosos. Todo ese tiempo que nos escuchan o escuchamos nos aporta muchísima confianza.

Para que esa escucha profunda pueda darse, es necesario que nos hayamos vaciado primero.

Habitualmente estamos llenos de pensamientos, juicios, opiniones, planes y es necesario vaciarnos para que algo nuevo pueda entrar.

Cuando compartimos con alguien esa escucha profunda es importante conectar de ser a ser con esa persona, sentir lo sagrado de lo que el otro nos esta contando, darle el tiempo necesario y sobre todo respetar su sentir.

En esa escucha profunda podemos sentir el espejo que somos los unos para los otros, podemos darnos cuenta que lo que le pasa el otro no está separado de lo que me pasa a mi y disfrutar del encuentro con todo lo que traiga para nosotros.

Cuando escuchamos y nos escuchamos la calma se puede instalar dentro de nosotros como una semilla que con el tiempo germinará, crecerá y nacerán nuevos frutos que serán alimentos para nosotros.

Desde esa calma, nuestro corazón puede tomar las riendas y ser el protagonista de nuestra historia.

Libertad

En los últimos tiempos estamos escuchando mucho esta palabra en muchos sentidos: estamos perdiendo libertad, nos roban la libertad, no tenemos libertad para…

Al reflexionar sobre ello veía que en muchos momentos, especialmente desde que comenzó todo este entramado del Covid, en mi ha estado ese sentimiento de falta de libertad, obligándonos a permanecer encerrados en casa, posteriormente a tener horarios de salida y vuelta a casa como cuando éramos niños, después con el uso de la mascarilla, guantes, gel etc..

En un principio sentía enfado, resistencia, incomprensión… Me sentía como siendo protagonista de una película que no había decidido ni siquiera ver, pero a medida que va pasando el tiempo, está situación me sigue invitando a profundizar y me pregunto… Qué es realmente la libertad?

Al hacerlo siento muy fuerte dentro de mi que la libertad no es algo que viene dado de fuera, es algo con lo que nacemos y venimos a experimentar en esta vida.
Somos seres libres, con libertad de sentir y actuar en cada momento. La vida nos regala situaciones y vivencias en las que nosotr@s somos libres para vivirlas de una forma u otra.

Y la siguiente pregunta que me viene es… Nos permitimos actuar libremente en cada momento?

Mi respuesta es A veces

Cuando hay algo que me da miedo, yo decido si permanecer ahí o atreverme a mirar de frente a mi miedo, abrazarlo y traspasarlo. Eso es libertad.

Cuando vivo una situación que me duele, yo decido si quedarme en ese dolor o vivirlo y recoger todo el mensaje de aprendizaje que trae para mí y seguir caminando con todos esos nutrientes. Eso es libertad.

Cuando tengo un trabajo en el que no me siento feliz, puedo decidir permanecer ahí por mis creencias de seguridad, necesidad económica etc o puedo decidir buscar otro trabajo, atreverme a trabajar de lo que me apasiona, aprender algo nuevo… Eso es libertad.

Cuando nos permitimos ser a cada instante, decidiendo y actuando acorde a nuestro sentir, podemos experimentar plenamente esa libertad.

Como sentís vosotr@s la libertad?. Os leo🤗

Primera salida con los niños

Hola a tod@s, hoy quería compartir como está siendo para nosotr@s esta etapa de transición y de vuelta a la calle con los niños después de seis semanas en casa.

El domingo 26 de abril hicimos nuestra primera salida a la calle. Para nuestra sorpresa, nuestro pequeño de dos años y medio no quería salir, nos decía que estaba muy a gusto en casa y que no necesitaba ir a la calle. Obviamente ese era su sentir pero nosotros si sentíamos que era importante salir un poco a que nos diera el aire y el sol a todos.

Después de explicarle con calma la importancia de salir un ratito a la calle, finalmente decidió salir con la moto a jugar un rato.

Realmente no se quien necesitaba más salir, si ellos o nosotros. Él estuvo tranquilo, jugando con la moto y montando aventuras de rescates y esas cosas que tanto le gustan, mientras el pequeño disfrutaba de un paseo encima de papa durmiendo a pierna suelta.

Era maravilloso ver como la primavera se mostraba en todo su esplendor, el olor a flores, la hierba alta y verde, los pájaros cantando… Era como si de alguna forma volviera la vida a las calles. Obviamente la vida nunca dejó de estar, pero parecía que se sentía más que nunca en todo lo que nos rodeaba.

Fue emocionante oír a los niños reír, ver esas caras de ilusión y alegría que plasmaban la importancia del momento que estábamos viviendo, vernos a los papas quizás más entregados que de costumbre con ellos, etc.

Al día siguiente estábamos ilusionados esperando el momento de salir a la calle, pero para nuestra sorpresa, nuestro peque no quería salir. Decía que no quería estar con gente, que prefería estar en casa con nosotros.

En un primer momento intentamos convencerlo de salir, pero después sentimos que era importante respetar su proceso, sus tiempos y lo que él estaba sintiendo y expresando, así que salimos solo con el pequeño a dar un paseo.

Los días siguientes hemos ido saliendo con un poco de dificultad en el momento de salir pero después ya muy a gusto.

Estos días sentía la importancia de acompañar a los peques en esas emociones que sienten y que a su forma expresan. Sentía que cuando él expresa su sentir, mi misión como madre es acoger todo eso que él me esta enviando, amarlo, sostenerlo y cuidarlo como el tesoro que es. De esta forma, él ve que lo que siente es valido e importante, que es escuchado y cada vez más se anima a hacerlo.

Hablando con las mamas de algunos amiguitos del peque, me decían que a sus hijos les estaba pasando algo similar, que no todos los días querían salir, que algunos incluso sentían miedo…

Siento que si algo nos esta regalando toda esta situación es la oportunidad de reforzar el vínculo con nuestros hijos, de disfrutar de pasar tiempo con ell@s, de aprender a convivir y disfrutar mas tiempo del hogar, de trabajar la confianza con ell@s y de ell@s con nosotr@s.

 

Sanidad

Sanidad

Hola a tod@s,hoy os quería compartir una vivencia que tuve el otro día en urgencias de pediatría del hospital.

En primer lugar aclarar que esto no es una crítica ni un juicio, simplemente siento compartirlo para expresar mi sentir.

En las últimas semanas desde que estamos en el estado de alarma, cada día hemos salido toda la familia a las ocho de la tarde a aplaudir a todos los sanitarios, transportistas, gente del campo, etc, pero en los últimos días me planteaba desde donde estaba haciendo esto y veía que era por inercia. 

Realmente lo que siento es que esto nos afecta a todos por igual y que no tiene más mérito un sanitario que cualquier persona que está en su casa encerrada desde hace ya un mes, con su negocio cerrado, con sus niños en casa sin salir, en paro o en cualquier otra situación de las infinitas que tenemos ahora mismo.

Pues bien, el sábado nuestro pequeño de 4 meses estaba con 40 de fiebre, así que decidimos ir a urgencias de pediatría a que le miraran por si acaso tenía alguna infección o alguna otra cosa. Al llegar, enseguida descartaron síntomas del covit 19 tras una criba rápida, y como el niño no está vacunado por decisión propia, me dijeron que tenían que hacer una revisión completa para descartar cualquier enfermedad.

Al poco rato el pediatra le miró y dijo que aparentemente estaba todo bien pero que había que tomar una muestra de orina y de sangre. En un momento 5 enfermeras y auxiliares rodearon la camilla y empezaron a intentar sacarle sangre y es aquí donde comenzó mi malestar.

Las enfermeras tuvieron muy poco tacto, fueron muy bruscas, en ningún momento se pararon a pensar como nos podíamos estar sintiendo mi bebe y yo, que tras 9 pinchazos  fallidos de sacar sangre en diferentes sitios no paraba de llorar, estaba aterrado, agotado… No podía creer como todas esas mujeres, la mayoría probablemente madres podían tratar a mi pequeño de esa forma…..

Finalmente decidieron dejarlo y llamar al anestesista para que lo intentara él, le pusieron una bolsa para tomar la muestra de orina y nos mandaron a la sala de espera.

Mientras todo esto se daba, las enfermeras no paraban de hablar entre ellas de que ya casi era la hora de los aplausos, que a ver quién venía hoy sí la policía, la villavesa…

Al rato una enfermera vino a cambiarle la bolsa, pero nada se sabía del anestesista..

Todas las horas que estuve en la sala de espera vi muchas cosas que me sorprendieron y molestaron tremenda mente…. Al volver de los aplausos, las enfermeras y auxiliares iban hablando entre ellas de que los aplausos de ese día no les habían gustado mucho, que los del día anterior habían sido más chulos, como quien habla al salir del cine sobre la película que ha ido a ver…

También a medida que iban pasando las horas llegaban más personas y la mayoría venían acompañadas en pareja. Las enfermeras discutían con ellos ya que solo se puede una persona por niño y la gente trataba de saltarse esta norma y el ambiente se iba caldeado… 

Los padres nerviosos, los niños sin parar de llorar…, todo esto cada vez iba en aumento hasta el punto de que una de las enfermeras empujó a un padre que llegaba con su hijo en brazos hacía la sala de espera, hablándole de muy malas formas también. Tanto el padre del niño, como todas las personas que estábamos allí no dábamos crédito a lo que estábamos viendo….

Desde mi punto de vista se puede entender todo, que la gente está cansada, que llevamos ya un mes con esta situación y todos estamos a flor de piel…, etc, pero siento sinceramente que nadie debería ser tratado así y menos por una persona que trabaja en un sitio público y se supone que está para ayudarte, acompañarte… Creo que nadie vamos al hospital por gusto, menos aún con bebés y más sabiendo el tema que hay con el virus, pero eso a nadie parecía importarle…

Horas después, eran ya casi las 12 de la noche y ni rastro del anestesista. Mi bebé ya llevaba 4 horas con 36 grados de temperatura porque le había bajado al poquito de llegar y nadie aparecía ni me decía nada.

Me fui a la ventanilla de recepción y les dije que me iba a ir a casa y al momento me llamaron para que volviera a la consulta. Me dijeron de volver a intentar sacarle sangre otra vez, el turno había cambiado, había enfermeras y auxiliares nuevas y querían volver a intentarlo.

Tanto las enfermeras nuevas que estaban como yo misma, nos quedamos alucinadas porque no sabíamos que había pasado para que nadie hubiera avisado al anestesista que era lo que cuatro horas antes me habían dicho que iban a hacer….

Antes de continuar, he de deciros que las enfermeras y auxiliares de este turno no tenían absolutamente nada que ver con las del turno anterior. Eran suuper amables y amorosas conmigo y con el bebé, muy simpáticas y cercanas…. Un gusto la verdad.

Así pues, comenzaron a intentar sacarle sangre de nuevo con varios pinchazos más pero no lo consiguieron. En ese momento, el mismo pediatra de antes vino y me dijo que iban a llamar al anestesista y a ponerle una sonda para sacar la muestra de orina.

Se que como médicos están haciendo su trabajo, pero en ese momento sentí que como madre yo podía decidir sobre mi hijo. Viendo lo agotado que estaba y por todo lo que ya había pasado en esas horas, decidí que nos íbamos a casa a descansar y que si al día siguiente seguía estando mal ya volveríamos a subir.

Las enfermeras apoyaron y respetaron mi decisión y nos fuimos a casa después de 6 horas intensas y de mucho malestar general por toda la situación.

Hoy cuatro días después hemos tenido que volver a acudir a urgencias a las 3 de la madrugada porque aún con la medicación el peque tiene picos de fiebre de 40 grados.

Al llegar nos han atendido enseguida, la médico, enfermeras y auxiliares genial y aún que ha costado unas cuantas horas, le han podido finalmente sacar sangre y orina.

He de decir que aunque el trato ha sido bueno, me ha sorprendido mucho que tanto enfermeras como auxiliares se han pasado prácticamente todo el rato preparando una coreografía para colgarla en youtube, con la música alta, gritando mucho, etc.

Para nosotros resultaba muy complicado descansar, mi bebe se despertaba asustado continuamente con sus gritos, risas, entradas y salidas de diferente personas para la actuación, ya que estábamos en la sala de observación que justo comunica con su espacio.

Y aquí estoy, a las 6 de la mañana, tratando de descansar algo después de una noche dura para nosotros, esperando los resultados…

Con este escrito quería expresar que ante una misma situación, se puede vivir de formas muy diferentes…., que cada uno decidimos como actuamos, pero que nuestra decisión nos puede cambiar totalmente la vivencia y afectar de una forma importante a los que nos rodean…

Creo que tanto en la sanidad, como en cualquier cargo público, el trato a las personas como mínimo tiene que ser humano. De que nos sirve que nos curen por ejemplo, si al mismo tiempo me están tratando fatal e internamente me siento maltratad@?

Cómo madre, como mujer y como ser humano, creo en la capacidad de cada un@ de ser amables con los demás, de poner nuestros dones al servicio, de ponernos en el lugar de los demás y de sentir compasión…

Así que este escrito lo hago como un llamamiento a sentir lo que de verdad importa. A revisar como nos relacionamos entre nosotr@s, creo que ahí reside mucha información de cómo vivimos nuestras vidas.

Siento que es tiempo de revisar, de reflexionar y de rectificar para tod@s. De valorar lo realmente importante y de vivir en Unidad.

Gracias igualmente a todas esas personas maravillosas que nos han atendido a lo largo de estos días porque gracias a ellas sigo aprendiendo.

Miedo

Miedo

Miedo

Hola a tod@s, estos días sentía que el miedo es un sentimiento que está muy presente últimamente en todos nosotr@s y por eso me nacía compartir unas reflexiones sobre él.

En las últimas semanas, muchos miedos afloran en el inconsciente colectivo: miedo a enfermar, a perder un ser querido, a no poder compartir con nuestras familias, miedo a relacionarnos, a perder el trabajo, a qué pasará después, miedo…

Desde que empezó el estado de alarma en ningún momento he sido consciente de sentir estos miedos que he expresado anteriormente, pero a medida que va pasando el tiempo, estoy reconociendo en mi otro tipo de miedos que hasta ahora no tenía identificados como tal.

Esto de convivir las 24 horas del día los cuatro juntos hace que podamos vernos más, vernos en muchas situaciones que igual en un estado normal no se dan…, digamos que vivimos todo mucho más intenso y que las situaciones van mucho más hasta el extremo.

Esto hace que veamos mucho más a los demás, tanto lo que nos gusta como lo que no, que nos fijemos en cosas que antes pasaban prácticamente desapercibidas y que todos los sentimientos estén a flor de piel.

Siento que todo lo que no estaba firme y solido se tambalea, que lo que no estaba claro, se enturbia, que lo que no estaba dicho, es necesario expresarlo… Entonces esto hace que ante estas situaciones aparezca el miedo.

El miedo siento que nos paraliza, nos hace sentir vulnerables, nos desconecta de nuestra esencia… Activa en nosotros infinidad de mecanismos de defensa y por lo menos en mi caso, siento que me desconecta del momento presente, llevándome mucho al futuro, al que pasará…

Cuando siento miedo tengo la sensación de que me debilito, de que no soy capaz de vivir las cosas como vienen, de que pierdo la confianza en todo mi proceso tanto individual como grupal…

Cuando profundizamos en cualquier campo generamos un cambio tanto a nivel interno como externo. Y es justo ahí precisamente donde siento que en mi caso actúa el miedo. Un movimiento por pequeño que parezca genera otros, y estos, otros más, abarcándonos a nosotr@s y a tod@s los que nos rodean. Un pequeño movimiento puede cambiarlo todo…

Al mismo tiempo que transito por todos estos miedos, voy viendo que soy capaz de traspasarlos, de ir a las profundidades y volver a mi. Que nada se pierde, que la vida es continuo cambio, aprendizaje y amor por encima de todo.

 

Cambio

Cambio

Cambio

Hoy especialmente siento movimiento, como si todo girara dando vueltas a mi alrededor…

A lo largo de mi vida el movimiento y el cambio han estado muy presentes, a veces en forma de aspecto físico, en cambios de trabajo, de parejas, de lugar de residencia, amistades, gustos, aficiones….

Cambio…, una palabra que en muchas ocasiones vivimos con dificultad, ¿verdad?.

El cambio generalmente nos cuesta porque sentimos que perdemos el control. Ese control imaginario que nos hemos creado para no sentirnos tan pequeños en la grandiosidad de la vida, ese control que sentimos que nos da la confianza para estar relajados y poder disfrutar en nuestro día a día, ese control que hace que nuestro libre albedrío cobre mucha fuerza…

Cuantas cosas verdad…

Es verdad que el cambio nos genera todas esas cosas, pero también nos regala otras muchas que en ocasiones se nos olvidan.

¿Cómo sería nuestra vida sin cambios?

El cambio nos brinda la oportunidad de traspasar barreras que en muchas ocasiones creeríamos impensables, nos invita a conectar con todo nuestro potencial, nos recuerda nuestra valentía, nos saca de nuestra zona cómoda, nos da aire cuando nos estamos ahogando, nos muestra nuestra capacidad creativa, nos invita a parar, nos impulsa a sacar lo mejor de cada un@…

La vida es continuo cambio, nada de lo que existe permanece inmóvil. Todo, absolutamente todo esta en movimiento, así que es imposible que permanezcamos quietos.

En nuestro día a día a veces sentimos que no nos pasa nada diferente, que no se dan los cambios que esperamos, que todo sigue igual día tras día, año tras año…

Hay cambios que vienen dados por la vida y se dan, sin depender de si queremos o no, pero hay otros que si dependen de nosotr@s, de nuestras decisiones, de nuestro movimiento.

Ante una situación que no nos gusta, podemos decidir cambiar. Quizás no podamos cambiar la situación, pero si podemos cambiar como la vivimos.

A veces un pequeño gesto o movimiento puede cambiarlo todo.

Cuando nos permitimos hacer un movimiento para generar el cambio, asombrosa mente el cambio se da. Igual la situación continua exactamente igual, pero nosotr@s nos sentimos muy distintos. Esa propia energía es capaz de generar cosas nuevas, de atraer situaciones diferentes, de que aparezcan personas nuevas, de que otras se vayan, de que seamos capaces de ver y comprender cosas que antes no veíamos y muchas cosas mas.

¿Que maravilla verdad?

Un ejemplo muy claro para mi son los niñ@s. Es asombroso ver como en los primeros años de vida somos capaces de adaptarnos a tantos cambios. Salimos del vientre de nuestra madre a todo medio totalmente diferente y en muy poco tiempo aprendemos a respirar, a alimentarnos, a coger cosas, a desplazarnos, a caminar, a hablar….

Es maravillo verdad…

Esto continua a lo largo de toda nuestra vida y creo importante recordar que si nos abrimos al cambio siempre sumamos.

 

 

 

Gratitud

Gratitud

Gratitud

Hola a tod@s, estos días están siendo muy intensos para mi, al igual que para much@s de vosotr@s supongo…Está el cuidado de los niños, el trabajo, las cositas diarias del hogar… Todo esto sumado a que no se puede salir de casa y que tenemos que convivir toda la familia junta las 24 horas del día, así que… se dan muchos momentos y situaciones de todo tipo.

Pese a todo lo aparentemente complejo, estos días estoy conectando con un sentimiento de gratitud que aflora desde lo más profundo de mi, que inunda mi día a día y que siento como un motor imprescindible en esta situación.

En muchas ocasiones en mi vida he sentido esta sensación de gratitud infinita, especialmente cuando he comprendido cosas importantes para mi, cuando he experimentado procesos de sanación muy profundos, cuando he sentido que ponía mi parte en algo, en la maternidad…

Esta vez podría decir que es algo diferente… Me levanto prácticamente todos los días sintiendo que esta sucediendo algo tan grande… Veo la maravilla de la oportunidad que se nos está dando a tod@s y me es imposible no sentir gratitud.

Si queremos, el día a día está lleno de oportunidades para verlo.

Me maravilla ver la capacidad de amor y entrega que habita en cada ser, la compasión, la fe, el sentimiento de unidad, la capacidad creativa…, así como la capacidad asombrosa de adaptarnos a los cambios, especialmente en los más pequeños.

La Tierra se está regenerando, y nosotr@s con ella. Todos los reinos lo hacemos al unísono.

Este estado de recogimiento nos brinda la oportunidad a tod@s de re-conectar con nuestra esencia, con lo realmente importante e imprescindible que es el Amor.

El Amor es la energía más poderosa que existe y solo el amor es capaz de hacer algo tan grande como detener naciones enteras. Este movimiento nos invita a parar, revisar y retomar desde nuestra esencia todo lo que somos y todo lo que podemos aportar.

En estos momentos especialmente es importante recordar que no estamos sol@s, que todo y tod@s estamos siendo acompañados. No solo por nuestros seres queridos, sino también por infinidad de seres que no vemos.

Nuestros ancestros también están ahí, guiándonos y acompañándonos en este camino que a tod@s nos toca transitar.

A todas las personas que estos últimos días se están marchando, así como a las que en el día a día «nos dejan» por diferentes circunstancias, decirles que no están sol@s, que hay muchas personas y seres que estamos acompañándoles, que conecten con su luz y en ella podrán sentirnos a tod@s.

Quizás, en ocasiones sentimos que las cosas podrían ser de otra forma, que esas personas no merecían eso, o infinidad de sentimientos más, pero es importante recordar que TODO lo que ocurre obedece a un movimiento mayor, que no sabemos prácticamente nada del porque de las cosas y que ya hay alguien que se encarga de todo eso.

Puede parecer complejo a simple vista, pero si nos abrimos por completo a la confianza podremos sentir gratitud hacia todas las cosas que vivimos, nos gusten o no, las comprendamos o no.

Hoy especialmente siento expresar mi gratitud:

Gracias a tod@s, los que veo y los que no veo, por sus mensajes, por guiarnos y acompañarnos con infinito amor en nuestro caminar.

Gracias a la Madre Tierra, por acogernos con tanto amor, por su paciencia y comprensión, por sostener la vida.

Gracias a Dios por esta invitación a la vida.

Gracias a mi familia y amigos por tanto amor, por el compartir, por mostrarme todo lo que me cuesta ver de mi y por permanecer.

Gracias a mis hijos, ellos son mis grandes maestros.

Gracias a Joaquín, por hacerme de espejo en nuestro día a día, por tu paciencia y tu amor.

Y especialmente hoy siento darme las gracias a mi, por seguir acogiéndome y mirándome con amor, por confiar, por atreverme a ser….

GRACIAS

Convivencia

Convivencia

Convivencia

Hola a tod@s, hoy reaparece en mi un sentir con el que llevo bastante tiempo y que últimamente se acentúa más.

En nuestra comunidad de vecinos la armonía no es una sensación que se manifieste habitualmente. Somos tres bloques de vecinos que compartimos una plaza interior ajardinada y un garaje común.

La mayoría de los vecinos remamos en la misma dirección por intentar que este proyecto vaya por buen camino, tratando de mejorar y colaborar en todo lo que nos sea posible.

Pero también existe una parte minoritaria que no participa en esta forma de convivencia y se empeña una y otra vez en entorpecer todo lo que favorece al bien común.

Ensucian los jardines, tirando basura o no recogiendo los excrementos de sus animales. Rompen y ensucian el mobiliario urbano como las papeleras, farolas, carteles, bombas de achique. Utilizan el garaje para carreras de coches, servicio de taller, tráfico de drogas, almacén de basura e innumerables cosas más…

Los vecinos, junto con policía municipal, concejal de barrio y asociaciones vecinales, tratamos de mejorar esta situación pero nos es bastante complicado, ya que algunas de estas personas están en alquileres sociales, otras son propietarias pero no figuran inscritas y otras nunca pagan las cuotas de la comunidad.

Os cuento todo esto porque en estos días de estado de alarma, todo esto se acentúa mucho más. Sumado a todo lo anterior, está el que no respetan el permanecer en casa, bajando a la zona común a tomar el sol, hacer ejercicio, jugar con los niños en los jardines, tomarse unas cervezas dejando luego todo tirado en la calle, etc.

Siempre he pensado que todo lo que ocurre obedece a algo mayor, no sabemos el porque de las cosas ni los procesos que tenemos que vivir cada uno y por eso hay que tratar de respetar y de hacer cada un@ nuestra parte lo mejor posible.

Pero en estos últimos días me pregunto si esto ha de ser así en todas las situaciones o si en algunas ocasiones tenemos que atrevernos a ser pieza de cambio y colaborar para que ese cambio sea posible.

Al mismo tiempo pienso…, ¿es tan difícil mantener un mínimo de respeto hacia los demás?, ¿ese respeto hay que imponerlo o tiene que venir dado?, ¿es mi responsabilidad tratar de que sea de otra forma y hacer que se cumplan las normas establecidas?.

Todo esto es un gran dilema interior para mi y a diario trato de ver con claridad ya que en este momento no solo soy Miriam, una vecina más de esta comunidad, sino que también soy la presidenta de las zonas comunes.

Rabietas

Rabietas

Rabietas

Antes de ser madre siempre que escuchaba esta palabra o veía en algún niño este comportamiento, me venía una sensación de mucho agobio y pensaba: pobres padres, menuda situación…

Hoy, siendo madre, veo las cosas de otra forma muy distinta. Mi primer pensamiento es tratar de ver que le ocurre, que me está mostrando que yo no veo, que necesidad tiene…

Hay algunos momentos que esto no resulta tan fácil, en ocasiones cuando se dan en un lugar público, tendemos a querer que paren lo antes posible, tomando actitudes que por lo general, no favorecen mucho al niñ@, como darles algo que les gusta para hacerles salir de ese estado o ponerles el móvil con algún vídeo…

Bajo mi visión, una rabieta requiere principalmente de muuucha paciencia, para desde ahí poder afrontar todo lo que viene después.

Intentar que nuestr@ niñ@ nos exprese que siente es fabuloso. Para ello nosotros procuramos siempre agacharnos, ponernos a su altura y preguntarle que le ocurre. La mayoría de las veces él sabe que siente y nos lo comparte, bien sea llorando, gritando o en el estado en el que se encuentre.

Otra forma que nosotros solemos utilizar es hacerle preguntas sobre cosas que nosotros creemos que le pasan como: ¿estas enfadado?, ¿esto que ha pasado no te ha gustado?, ¿estas triste porque querías…?, ¿quieres decirnos algo?.

Esta forma de comenzar a nosotros nos va muy bien porque él ya está en otra actitud y presta más de atención a lo que le decimos. Así comenzamos, de alguna forma, un diálogo más tranquilo y respetuoso.

En ocasiones esto no funciona porque la rabieta es tan fuerte que no quiere saber nada, no quiere escucharte, ni mirarte, ni que le toques…

Es por eso que, en estas ocasiones, nosotros procuramos estar siempre en acogida con él, esperándole, ofreciéndole nuestros brazos o algún objeto con el que descargar todo ese enfado que tiene, como un cojín, un peluche o algo similar.

Para nosotros el no ceder es importante, pero no le dejamos ahí esperando que simplemente se pase, sino que permanecemos el tiempo que cueste, sin enfadarnos, sin gritar, sin querer que pase rápido…, como decía antes con muuuucha paciencia.

Cada poco tiempo le ofrecemos alguna alternativa. Si por ejemplo el enfado es porque no quiere recoger sus juguetes, le ofrecemos recogerlos juntos. Al principio como esta muy muy enfadado no quiere recoger de ninguna forma, ni solo ni acompañado, así que, permanecemos ahí tranquilamente sentados junto a él.

Tratamos de no dejarle que se vaya a otro sitio, ni que se ponga a jugar con otra cosa, pero siempre con mucho amor, diciéndole por ejemplo: no te voy a dejar que tires las cosas, si quieres podemos recogerlo juntos, podemos cantar esa canción que nos gusta para recoger, cuando recojamos esto podemos jugar a eso otro que quieres, si quieres mama o papa de cogemos y te abrazamos para estar más tranquilo hasta que quieras recoger…

En un primer momento casi nada de todo esto funciona, pero cuando permanecemos…, es maravilloso ver la transformación que se va produciendo en él. Poco a poco empieza a contactarte visualmente, se va acercando…. Él sabe que no estamos enfadados con él, sino que simplemente hay que recoger. Empieza a hablar de una forma más tranquila, empieza a contactar con lo que hay que recoger, a hablarnos….

Poco a poco va diciéndonos que forma de las que le hemos ofrecido anteriormente decide escoger… acompañarle a recoger, un abrazo para calmarse y luego recoger juntos o cualquier otra opción que él sabe que está disponible con nosotros.

Una rabieta casi siempre nos dice algo…, para nosotros, las más comunes son cuando tiene mucho sueño o esta cansado. También cuando llevamos un rato que no le prestamos mucha atención o estamos con él sin estar presentes del todo….

Algunas veces también se producen rabietas importantes cuando no sabe gestionar una emoción que siente o cuando hay una situación que le saca de su seguridad, bien por rutina o por cualquier otra circunstancia.

Así que…, ¿como no les vamos a acompañar con el máximo amor?, si vemos todo esto…, ¿como vamos a enfadarnos con ell@ si comprendemos que les pasa?.

En definitiva, las rabietas nos invitan a revisar en nosotros muchas actitudes y reacciones que tenemos. Algunas de ellas somos conscientes porque vienen con nosotros desde hace mucho tiempo y otras que permanecían ocultas afloran con las actitudes de nuestros hij@s.

Los niñ@s son nuestros grandes maestros.

Trabajar en casa

Trabajar en casa

Trabajar en casa

Trabajar en casa en ocasiones puede parecer una suerte o todo lo contrario.

Nosotros habitualmente trabajamos en casa y más o menos estábamos acostumbrados a compatibilizar la vida familiar y laboral en el mismo espacio.

Con esta nueva situación de aislamiento, trabajar en casa estando todos juntos se complica un poco. Encontrar momentos para ello con un niño de dos añitos y un bebe de 4 meses resulta aparentemente misión imposible. Pintar con un niño maravillado de ver tantos botes de colores, tantos utensilios y piedras para jugar también resulta un poco estresante. Igual de complicado que decirle que mama o papa tienen que trabajar y no pueden pintar o trabajar con él en ese momento. Así pues, en la mayoría de las ocasiones toca dejar el trabajo y disfrutar un rato de jugar o pintar con él.

Pero a medida que van pasando los días vamos todos adaptándonos, las rutinas cambian y nosotros con ellas. Hemos decidido dejar de intentar una y otra vez seguir con la rutina habitual como si no pasara nada, porque realmente si que pasa, tenemos una situación muy diferente.

Estamos aprendiendo a organizarnos mejor para poder disfrutar del mayor tiempo en familia y así poder seguir haciendo las cosas de casa, atender a los niños, trabajar y reservar un ratito al día para la pareja.

Nos hemos dado cuenta de que al dejar a un lado lo que nosotros queremos hacer, permitimos que nuevas puertas se abran, pudiendo experimentar que hay tiempo para todo… Quizás no repartido como a nosotros nos gustaría pero si que lo hay.

Estos días la creatividad se potencia al máximo, inventamos numerosos juegos con cosas que nunca le habíamos visto utilidad alguna, potenciamos el reciclaje, hacemos talleres de cocina, pintura, gimnasia… En definitiva, nuestra casa se ha convertido en un gran patio de juegos donde correr, saltar, pintar, bailar…etc.

Trabajar en casa empieza a ser divertido, hacemos a ratos, con mil interrupciones, pero al final hacemos. Compartimos tiempo en familia y nos permite vivir el trabajo de una forma más amena y divertida.