El proceso de creación en todo lo que hago es único y especial.

Cuando pinto lo hago con el máximo amor, sabiendo que ese amor llega a cada un@ de vosotr@s.

Durante todo el proceso soy guiada, dejando que la creatividad que habita en mí y en cada un@ de nosotr@s se exprese libremente.

En cada obra hay un poquito de mi, de ti y de tod@s los que formamos parte de esta gran red.

 

¿Quieres saber como empecé a pintar piedras?

Un poco de historia de mi conexión con las piedras..

En el 2018 realizamos un viaje a Madeira y allí comenzó todo. Elegimos este destino por su naturaleza y su amplia oferta de contacto con ella en infinidad de excursiones y planes al aire libre.

Al llegar, las playas eran de piedras bastante grandes, pero allí la gente se ponía la toalla y se sentaban o tumbaban al sol. Sinceramente cuando elegimos el destino no prestamos mucha atención en como eran las playas, ya que no era algo de nuestro interés, así que fue toda una sorpresa cuando las vimos.

Durante nuestra estancia, prácticamente cada día disfrutábamos de algún momento en la playa que estaba delante del hotel y realmente las piedras que había allí eran tan redondeadas y lisas que podías estar tranquilamente sobre ellas que no te causaban daño alguno.

A medida que iban pasando los días, era como si esas piedras me llamaban cada vez más. Las cogía entre mis manos y sentía una vibración especial.

Hasta ese momento siempre había sentido que las piedras eran algo tosco, frio, duro e incluso podían ser dolorosas, pero aquella experiencia cambio por completo mi visión, ampliándola no solo a la forma de las piedras, sino a como siento “las piedras” que aparecen en mi camino.

Cada día veía alguna piedra que sentía de forma especial y la cogía para llevármela de recuerdo. He de reconocer que me gustaban todas, cada una tenía algo especial.

El último día hice selección de las 4 o 5 que más me gustaban y devolví las demás a la playa.

A los pocos días era el cumpleaños de una amiga y sentí que ese año quería regalarle algo hecho por mi, así que decidí que una de esas piedras sería para ella.

Cuando la cogí no sabía realmente que iba a hacer con ella, pero al regresar del viaje recordé que unos meses antes una persona me había enseñado una piedra que había pintado y me había encantado. Así pues, decidí aventurarme y probar a ver que era capaz de hacer con ella.

Mire algunos videos en YouTube que me dieron alguna idea de como hacer y me puse manos a la obra. Cuando iba pintándola me sorprendía la facilidad con la que era capaz de hacer esas cosas que había visto. Era como si hubiera estado haciendo eso toda mi vida y disfrutaba muchísimo. Mi mano parecía que bailaba sobre la piedra y al mismo tiempo que se fusionaba con ella. Sentía toda la energía del lugar donde había cogido la piedra fusionándose con la energía de mi amiga, parecía magia.

Mientras pintaba me iban viviendo muchas emociones y sensaciones difíciles de describir que se entrelazan unas con otras.

Cuando termine la piedra sentí una gratitud enorme por aquella experiencia y la deje preparada junto con una nota para entregársela a mi amiga el día de su cumpleaños.

La piedra había quedado preciosa y en mi había un sentir como si dos mundos se unieran para formar algo único. Al mismo tiempo tenía un sentir como si yo no hubiera pintado sola la piedra, sentía que había sido guiada por algo o alguien que realmente si sabía lo que estaba haciendo. Sentía como si esa sabiduría estaba ya en mi y simplemente estaba recordando.

Después de vivir esa experiencia decidí pintar otra de las piedras para nosotros y tenerla de recuerdo familiar de aquel viaje. Al hacerlo pude experimentar que aquello que había sentido anteriormente no era algo aislado, sino que se repetía en mi cada vez que cogía una piedra y me ponía a pintar.

Al mes siguiente de hacerle el regalo mi amiga, ella misma me dijo que como le había gustado, quería hacerle un regalo especial a su hermana y me pregunto si quería hacerle una para ella.

En aquel momento se abrió ante mi un mundo inmenso de posibilidades, me volvían a dar la oportunidad de hacer algo que me gustaba tanto y encima con un intercambio económico.

Pese a mis miedos e inseguridades, acepte la invitación y es ahí cuando sentí realmente que quería que todo esto formara parte de mi vida.

Contacte internamente con la persona para la cual iba destinada esa piedra y salí a la naturaleza en busca de una que sintiera que se podía fusionar con ella y para mi sorpresa pronto apareció y comencé todo el proceso de pintado.

En los días siguientes en alguno de los encuentros de sanación a los que asistía me trasmitieron que la pintura canalizada no era algo nuevo en mi, que en otras existencias ya lo había realizado y que me abriera a esa conexión con Shamballa y se abriría un proceso creativo muy importante para mi.

Poco a poco iba compartiendo con diferentes personas todo el proceso que estaba viviendo con las piedras pintadas y como esto estaba generando en mi una apertura a nuevos campos de creatividad.

Se acercaban las Navidades y muchas personas contactaban conmigo para encargarme piedras, bien para ellas mismas o para regalárselas a sus seres queridos.

En la naturaleza cercana a donde vivo me costaba encontrar tantas piedras para todos esos encargos que me hacían pero a la vez, sentía que no quería que las piedras fueran moldes hechos todos iguales comprados en una tienda.

Así pues, comencé a preguntar a amigos y conocidos si sabían de algún sitio donde habría piedras similares a las que había encontrado en Madeira.

Un día comentándolo con una amiga me dijo que ella en alguna ocasión había cogido en una playa del País Vasco y que para ella tenían una energía especial, que ella tenía varias en su casa.

A los pocos días hice un viaje para allí y efectivamente aquellas piedras eran preciosas y tenían una energía especial. El lugar era mágico y siempre que vuelvo allí me siento afortunada y agradecida por todas esas piedras que ese lugar me permite coger.

Cada vez que me ponía a pintar me llegaba mucha información sobre esas personas aunque no las conocería de nada. Sentía como la energía del Reiki me acompañaba y hacía de enlace entre estos dos campos aparentemente tan distintos.

¡Que maravilla poder vivir la unidad de esta forma tan divertida y creativa!.

Así pues, sentí que ambas cosas, unidas en mi, debían continuar su camino de la misma forma hasta llegar a su destino.

Cuando acompaño a las personas con Reiki soy canal de transmisión. Es por eso mismo que con las piedras sentía hacer un proceso similar, solo que en esta ocasión el formato de transmisión es en forma de mensaje escrito.

Al ir juntas ambas cosas, siento que el proceso es mucho más completo. La gente conecta más con su piedra y les acompaña a ver cosas de ell@s que quizás no estaban viendo o que necesitan recordar.

Hoy en día sigo experimentando y compartiendo todo el amor que soy y que recibo a través de la pintura canalizada en las piedras. También continuo abriéndome a experimentar en diferentes objetos y materiales, permitiéndome cada vez más fundirme con todo lo que me rodea.

Para mi la pintura es una forma de canalizar y mostrar toda la belleza que habita en cada uno de nosotr@s. Es una invitación a la profundidad, a la Unidad.

Cada ser somos únicos y al mismo tiempo permanecemos conectados con todo y con tod@s.

 

Mandalas en piedras personalizados

Cada persona somos única, tenemos una vibración, estamos en una situación y vivimos un proceso diferente. 

Cada piedra, al igual que cada ser, tiene una energía, una forma, un tamaño y una textura diferente.

Estas piedras se realizan únicamente por encargo a través de una conexión directa con la persona que la solicita.

Durante todo el proceso de realización conecto directamente física o internamente con la esencia del ser que la solicita. Una vez hecha esa conexión comienza el proceso de elección y pintado de la piedra.

En esa conexión profunda puedo ver y manifestar toda la belleza y armonía que habita en ti y en cada un@ de nosotr@s, plasmando punto a punto el mandala que emites desde lo más profundo de ti.

Cada punto, cada trazo, color o espacio son únicos e importantes. Nos aportan información valiosa para mirarnos, sentirnos y re-conectarnos.

Acompañando a la piedra se entrega una canalización con el mensaje escrito de nuestro mandala para este momento presente.

El importe de estas piedras junto con la canalización es de 60€

Como acto de amor que es, podemos compartirlo también con nuestros seres queridos en forma de regalo.

Si quieres puedes ver algunos de los trabajos ya realizadas pincha aquí.

 

Mandalas en piedras

Cada mandala, al igual que cada piedra tiene su propia vibración. 

Estas piedras están realizadas conectando abierta y profundamente con la energía de los mandalas.

Cada una de ellas nos transporta a un lugar, un sentimiento o una emoción, haciendo de ellas algo único y especial. 

Es por eso que tu eliges cual de ellas sientes que vibra contigo, con el espacio que quieres decorar o con la persona a la que se la quieres regalar.

Sentir que una piedra o cualquier otro objeto vibra contigo es algo mágico y difícil de describir, simplemente ocurre.

En la tienda de la web puedes verlas y quizás experimentar esa sensación con alguna de ellas. 

 

Mandalas en colgantes

Los colgantes de mandalas nos acompañan en nuestro día a día a recordar la belleza y armonía que habita en cada un@ de nosotr@s.

Están realizados en madera y pintados posteriormente para seguir manteniendo la esencia de los materiales nobles que la madre naturaleza nos brinda con tanto amor.

Cada mandala es único y está elaborado con paciencia, amor y respeto.

Estos colgantes puedes pedirlos por encargo si quieres que el mandala sea personalizado o visitar la tienda de la web y ver cual de ellos vibra contigo o con quien quieres compartirlo.

 

Mandalas en cuadros

Los cuadros de mandalas nos acompañan en nuestro hogar como elemento decorativo pero sobre todo nos recuerdan en el día a día la armonía, el orden y equilibrio natural del universo.

Ver a diario un mandala nos conecta con la alegría y nos invita a detenernos por un instante a respirar, sentir, escuchar… Nos acompaña a recordar el estado natural de equilibrio con el que nacemos y a medida que vamos creciendo parece que se nos olvida.

Estos cuadros están realizados con presencia, paciencia y amor para que puedas disfrutar de ellos en tu hogar.

Puedes encargar uno personalizado en el tamaño que quieras o elegir uno con el que vibres en la tienda de web.