Bienvenid@ a este espacio.
Un lugar donde poder conocerme… y quizá también reconocerte.
Soy Miriam.
No llegué hasta aquí siguiendo un camino recto, ni buscando respuestas rápidas.
Mi vida ha sido, más bien, un viaje hacia dentro… hacia lo esencial, hacia lo que no siempre se ve, pero se siente.
Soy madre de cuatro hijos.
Tres de ellos caminan con nosotros en la vida.
Y Aurora… nuestra cuarta hija… vive en un lugar más sutil, pero profundamente presente en todo lo que soy.
Su llegada y su partida en las primeras horas de vida marcaron un antes y un después en nosotros.
No solo desde el dolor… sino desde una apertura inmensa al amor, a la vida y a la comprensión profunda de los procesos humanos.
Acompañarla en ese tránsito nos enseñó algo que no se puede aprender en ningún libro:
a sostener, a soltar, a confiar… incluso cuando el alma tiembla.
La maternidad ha sido uno de mis mayores caminos de transformación.
Me ha llevado a profundizar, a cuestionar, a mirar más allá de lo evidente… y a aprender a acompañar desde la presencia, el respeto y el amor.
He transitado la maternidad consciente, el parto en casa, la crianza respetuosa…
pero también la incertidumbre, el cambio, las decisiones difíciles y los momentos en los que todo se recoloca.
Elegimos también caminar fuera del sistema educativo convencional, confiando en una educación en casa basada en la escucha, los ritmos naturales y el desarrollo único de cada niño.
Un camino que nos invita cada día a desaprender, mirar de nuevo… y crecer juntos.
La vida también nos ha llevado a atravesar momentos de pérdida profunda en lo material.
De un día para otro, todo lo que parecía seguro desapareció.
Y en ese vacío, comprendimos algo esencial:
que nada verdadero se pierde.
Que cuando confías en la vida, incluso en medio de la incertidumbre, todo acaba encontrando su lugar… y transformándote.
Creo en el juego libre como lenguaje del alma.
En la creatividad como medicina.
En que cada niño, cada persona, cada ser… ya trae dentro una sabiduría que no necesita ser enseñada, sino recordada.
En este camino llevo más de 20 años mirándome en profundidad.
Sosteniendo mis heridas, atravesando procesos, deshaciendo capas… y volviendo una y otra vez a mí.
No siempre ha sido fácil.
Pero sí ha sido verdadero.
Todo lo que hoy comparto nace de lo que he vivido.
De lo que he experimentado en mí, de lo que he sentido, de lo que he atravesado y comprendido con el tiempo.
No desde fuera… sino desde dentro.
Y con los años, ese camino se ha ido convirtiendo, de forma natural, en un espacio desde el que acompañar a otras personas en sus propios procesos.
No acompaño desde la teoría.
Acompaño desde lo vivido.
Desde mis luces y también desde mis sombras.
Desde mis propios procesos, mis preguntas y mis aprendizajes.
Y es desde ahí desde donde nace lo que comparto.
Creo espacios donde las personas puedan sentirse vistas, escuchadas y sostenidas.
Donde puedan reconectar con su esencia, con su creatividad y con su forma única de estar en el mundo.
Si estás en un momento de cambio, de búsqueda o de reconexión contigo… no estás sol@.
Porque, en el fondo…
no se trata de convertirse en alguien nuevo.
Sino de recordar quién eres.
Y cuando recuerdas quién eres…
también recuerdas que el amor nunca se pierde.