Hola a tod@s, hoy quería compartir como está siendo para nosotr@s esta etapa de transición y de vuelta a la calle con los niños después de seis semanas en casa.

El domingo 26 de abril hicimos nuestra primera salida a la calle. Para nuestra sorpresa, nuestro pequeño de dos años y medio no quería salir, nos decía que estaba muy a gusto en casa y que no necesitaba ir a la calle. Obviamente ese era su sentir pero nosotros si sentíamos que era importante salir un poco a que nos diera el aire y el sol a todos.

Después de explicarle con calma la importancia de salir un ratito a la calle, finalmente decidió salir con la moto a jugar un rato.

Realmente no se quien necesitaba más salir, si ellos o nosotros. Él estuvo tranquilo, jugando con la moto y montando aventuras de rescates y esas cosas que tanto le gustan, mientras el pequeño disfrutaba de un paseo encima de papa durmiendo a pierna suelta.

Era maravilloso ver como la primavera se mostraba en todo su esplendor, el olor a flores, la hierba alta y verde, los pájaros cantando… Era como si de alguna forma volviera la vida a las calles. Obviamente la vida nunca dejó de estar, pero parecía que se sentía más que nunca en todo lo que nos rodeaba.

Fue emocionante oír a los niños reír, ver esas caras de ilusión y alegría que plasmaban la importancia del momento que estábamos viviendo, vernos a los papas quizás más entregados que de costumbre con ellos, etc.

Al día siguiente estábamos ilusionados esperando el momento de salir a la calle, pero para nuestra sorpresa, nuestro peque no quería salir. Decía que no quería estar con gente, que prefería estar en casa con nosotros.

En un primer momento intentamos convencerlo de salir, pero después sentimos que era importante respetar su proceso, sus tiempos y lo que él estaba sintiendo y expresando, así que salimos solo con el pequeño a dar un paseo.

Los días siguientes hemos ido saliendo con un poco de dificultad en el momento de salir pero después ya muy a gusto.

Estos días sentía la importancia de acompañar a los peques en esas emociones que sienten y que a su forma expresan. Sentía que cuando él expresa su sentir, mi misión como madre es acoger todo eso que él me esta enviando, amarlo, sostenerlo y cuidarlo como el tesoro que es. De esta forma, él ve que lo que siente es valido e importante, que es escuchado y cada vez más se anima a hacerlo.

Hablando con las mamas de algunos amiguitos del peque, me decían que a sus hijos les estaba pasando algo similar, que no todos los días querían salir, que algunos incluso sentían miedo…

Siento que si algo nos esta regalando toda esta situación es la oportunidad de reforzar el vínculo con nuestros hijos, de disfrutar de pasar tiempo con ell@s, de aprender a convivir y disfrutar mas tiempo del hogar, de trabajar la confianza con ell@s y de ell@s con nosotr@s.

 

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